19.11.05



souvenires en minúscula
Por Alina Reyes

ropa limpia
antes de ponerse, el sol se filtra a través de la vidriera del laundry en Knickerbocker. la tv omnipresente en español. un hombre de tez morena, apariencia que no encaja en los patrones latinos ni afroamericanos, tal vez indio, yace botado en el suelo. nadie se acerca a tocarlo o intentar brindarle ayuda. un grupo de tres mujeres latinas lo mira sin hacer nada. las imito, doy un rodeo con el carrito de la ropa sucia evitándolo. luego pregunto si no lo tocan porque les da asco. si me ayudarían a mí de caer desmayada o también observarían desde lejos. perdón, les digo, pero soy recién llegada y no entiendo mucho. acá nadie toca a nadie, explica una de las mujeres, porque es peor. después lo culpan a uno, afirma la otra. sigo lavando ropa, mientras la telenovela dirigida a un público con una edad mental de 12 años. la policía llega, mira, pregunta, tarda, se lleva el cuerpo, desaparecen de cuadro.

fast food
ingresar al supermercado con una bolsa plástica, ir llenándola, poner el gorro encima para que no se note. comer sushi gratis y un té pagado.

año nuevo chino
papeles de colores en el piso. hip hop japonés; base electrónica y violincillo tradicional. cientos de ojos rasgados. al cerrar los míos y bailar, la resaca se esfuma, la voz de los colombianos en la fiesta de ayer acusándome de estar a la defensiva. pompas de jabón. té de gingseng y croissant con los centavos que quedan. el dólar de la suerte lo cambio por dos tomates. antes, un dragón se ha cruzado en mi camino.

reality shock
un hombre sin camisa sube al vagón, afuera hay nieve. otro saca lentamente su jacket para dárselo, unos extienden billetes, yo como chocolate.

williamsburg
los judíos vestidos a la usanza antigua hacen pensar en la 2a guerra mundial.

intersección
dos hombres y una mujer entonan una ranchera mientras se desplazan por la calle Driggs. los quedamos mirando al alejarnos por Sur 1. ellos permanecen un instante en la esquina regalándonos la primera serenata de la vida.

gestos
la ciudad es impredecible, aunque salgas con un plan fijo. al llegar al subway todo puede cambiar si el tren se averió, variable bastante frecuente, entonces subes a un bus repleto de idiomas, rasgos y olores, un chino se enfrenta con una negra más alta y gruesa que él, se miden las caras a escasos milímetros, el chino carga una bolsa de basura, la negra lo mira con expresión de estar a punto de golpearlo, lo acusa de haber empujado al suelo a una niña, la bolsa de basura apesta.




eyesore
el dolor de ojos del que habló el señor puertorriqueño entrevistado en un jardín comunitario del Bronx para explicar cómo era su barrio en los 70, cómo mismo es en parte ahora, cómo es el centro de la ciudad con su zona cero, etcétera.

sin identificar
los ex usuarios de heroína, boricuas del Bronx, que prefieren no dar su nombre en la entrevista por temor a ser discriminados todavía más. Los estudiantes universitarios indocumentados de México que no se atreven a darlo porque se descubriría que pagan la universidad como residentes, aunque está claro que nunca podrán ejercer su profesión en los Estados Unidos. ¿cambiaría algo si lucharan por el derecho a llamarse de alguna forma?

J train
down town y el propio desvarío, el punzazo en la pierna que pronto se convertirá en marca o trofeo por haberse brincado en el subway.

0 Comments:

Publicar un comentario

enlaces:

Crear un vínculo

<< Home